Soy un Conchúo… Textos de Fernando Huidobro … Brutal!!!
19 octubre 2009

Me ha dado por recolectar conchas marinas. Consciente de que es una afición curiosa cuando menos, la acepto sin más. Al fin y al cabo es una perturbación leve e inocua que ningún mal hace a los demás y mucho bien a mí. En mis largas andaduras playeras me entretengo en esa tarea entregándome a ello con tenacidad y deleite. Y hago algo de ejercicio aunque sea a costa de mis riñones. Las selecciono por sus colores y sobre todo por su pulimento. A las nacaradas les doy especial mérito. Me fascina pensar en los avatares que cada una de ellas habrá tenido que pasar desde que su último morador, y primero quizás, pereciera o la abandonara: cuántos revolcones, cuánto rodamiento, cuánto ir de acá para allá, cuántos golpetazos de mar, cuántas olas rotas antes de ir a dar con su gastada osamenta en la arena de la orilla por donde pasea un loco conchúo como yo que las recoge, las mima y les da casa y cobijo. Bien merecido lo tienen. Las reúno y apilo en elegidos recipientes de mármol o cristal y las deposito en el poyete del baño. Cada mañana, durante la larga ducha reparadora, las contemplo, toqueteo y recoloco, recuerdo dónde las encontré y siento cómo una fresca y salada brisa marina invade el ambiente, alivia mi mente y refuerza mi propio caparazón que he de convertir en coraza antes de salir ahí fuera al salvaje mar de la vida.
