Escribo desde mi Azotea…
17 mayo 2010

Me gustaría algún día que el mar fuese una fuente de inspiración étnica y una manera de hallar sentido a una existencia sobre la tierra… como lo pienso yo.
Pienso que hay muchas cosas útiles y preciosas que aprender del trato con el mar. Cosas como la humildad, tenacidad, paciencia, colaboración y vigilancia contínua… pero lo más grande es la libertad.
Esto es una paranoia gorda, gorda, porque es así, pues a bordo de un barco estamos presos como en ningún otro lugar… el espacio es mínimal… si pretendemos sobrevivir, no podemos hacer nada más que seguir navegando.
Pero al mismo tiempo, somos más libres que en ningún otro lugar sobre tierra firme.
Libre de soñar, delante del horizonte sin límites, de volar en el pensamiento, sin destino preciso… a merced de los vientos, a merced de mí sonda buscadora de cardúmenes.
Pero lo más curioso es que este tipo de convivencia me recuerda mucho a mi otra pasión (esta me da el pan de cada día)… ahora la vivo con otras sensaciones, desde otro punto de vista… pero sigo teniendo cosquillas, sigo sin poder dormir cuando me emociono… sigo llorando a veces de subidón… a veces de bajona…
Ahora me encanta mirar a los que empiezan, esos que están empezando a ser futuros cocineros, porque si ellos supieran que cada dia de su vida, de cocinero aprenderá algo y que al dejar la cocina no lo sabrá todo… renunciaría…
Si es fuerte, cuando empieze a desenvolverse bien, cuando para el la cocina no solo sea dar de comer, cuando empieze a ver como fermenta una masa y consiga descifrar este enigma alimentario… le será imposible renunciar… estará obligado a entregarse, cada año más.
Al principio es casí un juego, luego la cocina y su mundo hacen de el un esclavo.
Por último, llega el día en que cree dominarlos… ser su amo.
Pero nadie posee la mar… se es poseido por ella.
PD. He perdido 1 kg osease 1.000 gramos…


