El Alma de una Caballa en Adobo…

26 octubre 2010

caballa

Os habla una caballa. Cada día que pasaba me encontraba más fuera de todos y de todo, no encontraba mi sitio en este espacio, en este medio, en este inmenso mar.

¿Ser o no ser un pez? Esa es mi cuestión. Este es mi lamento, esta es mi pregunta existencial , nadie entiende mis planteamientos, pues sólo yo sé las razones por las que quiero ser un hombre, sólo yo sé las razones por las que renuncio a seguir navegando noche y día, mis aletas se niegan a seguir contracorriente, pues cuánto más millas recorro, más cerca estoy de la renuncia a enamorarme del mar, necesito comprobar que no estoy equivocado como todos dicen, necesito darme cuenta ahora, pues no quiero perder ni un solo segundo más en este dilema personal.

Pido perdón a Neptuno (aunque soy ateo) por el daño que mi testimonio puede hacer en estas testimonio que escribo sobre esta (lechuga de mar) que sacrifica su vida por mi mensaje, que más tarde dejaré sobre una playa humana para que algún hombre la recoja y cumpla mis plegarias .

Ahora soy yo quien os hablo, mi nombre es Ángel León, soy cocinero y me gusta pasear por la playa cuando me bloqueo, cuando necesito escapar de todo. Hoy me he encontrado una lechuga de mar con unos escritos, al principio creía que era una broma, pero me he dejado llevar, comprendo que se trata de algo fantástico que escribiera una caballa, una carta, y que además fuese yo el primero en leerla, pero me dejo llevar… No me parece bien tu petición final caballita, pero lo cumpliré!!! Te lo prometo caballa mía, nos reencontraremos donde solo tú y yo sabemos para cumplir tus deseos, para que por una vez seas libre.

Aquí va el escrito:

Os habla una caballa -No se crea usted todo lo que se cuenta sobre el mar, la mar, si, si, esa masa que ustedes no entienden, pero que, por otro lado, idealizan con fantasías exóticas, de libertad, de poeta, de eruditos, en la única mar en la que puedo creer un poco más seria de un viejo marinero que no se haya hecho rico con este medio, pues sus palabras no serían tan gratas y bucólicas, serían más reales.

Aquí no todo es Nemo, Tiburones, Flipper y La Sirenita, aquí no es todo como pensáis, aquí nada es como imagináis, ni Bob Esponja existe. Aquí todo es diferente, no puedo hablar y sólo hablaré de lo que conozco, de mi verdad, de mi día a día, y luego, sé tú una caballa, que yo seré un hombre!!!

Estoy  levantado continuamente, pues no duermo desde que nací y no porque no quiera si no porque no puedo, pues soy comida 24 horas al día, soy la carne preferida de muchas especie. Tengo tantos enemigos, que cerrar mis ojos salinos significaría mi muerte instantánea, pues no sabes lo triste que no es tener espacios para la evasión. Mi única ventaja ante esto es mi bandada, mis hermanos caballas, el que más en el centro se encuentre, más probabilidad de vivencia ante ataques de depredadores, en el mar y el aire, pues hasta soy carne de gaviotas, albatros y alcotanes, continuamente en tensión, asediado por todo, también por ti humano, barcos de arrastre, de cerco, deportivo .

Sé que pensaras que soy un trágico, pero esta es mi vida, mientras escribo esta carta, he tenido dos ataques fallidos de una corvina que no me deja en paz, escribo con ansiedad, pues también me acaba de decir un compañero que no coja un pececillo chico que me asedia, que además me atrae, es plateado y armonioso, pues hay un pescador asediando la zona. Dios!!! Se acercan delfines!!! Dios!!! Se vaaaaaaaan, uuuuuuuf!!! Se van. Tengo mi cuerpo con una cicatriz tremenda, aún está en tiempo de curetaje, fue un bonito del sur el que me atacó. Bonito será, para ustedes!!! Debería de existir un lugar en el mar, un cuarto, un espacio, no sé… que al entrar uno esté libre de ataques, libre de verdad por un momento.

 

Os sigue hablando una caballa – Imagínate, a ti humano, sin dormir nunca en tu vida ni cerrar los ojos significaría la muerte. Sentirte acosado, ansiedad, estrés, imagina la de antidepresivos y dinero en psiquiatra que te gastarías, no podrías relacionarte, no habría nunca un momento para ti, la hipoteca y el dinero no te salvaría de nada de lo que te cuento. Bueno se me agota el tiempo, me acechan, me marcho que lo importante es que alguien recoja esta carta.

 

Os habla Ángel León (el cocinero que recogió la carta de la playa, escrita por la caballa) En esta carta que os enseño, no os he contado el final, pero os narraré lo que me pidió. Era un martes tonto de otoño y me disponía a cumplir el mandato de la caballa, cogí el barco y marché  rumbo a donde la caballa me citó. Pasaron tres horas de navegación, escuchaba de camino a ColdPlay, el día era lluvioso, en el restaurante nadie entendía mi marcha (pues ese día venían críticos gastronómicos al restaurante) pero, a pesar de ello, tenía que cumplir mi cometido, por encima del “qué pensaran”.

Por fin, a lo lejos, la boya amarilla se divisaba, el encuentro se acercaba y, efectivamente,  en superficie nuestra amiga caballa chapoteaba para señalar su situación.

 

Caballa: Oh!!! Has venido!!! Antes que nada, sácame de aquí y méteme en tu vivero del barco.

Ángel: Aquí estoy, como pediste, te voy a coger para que podamos hablar, el levante aprieta y no me entero bien de tu voz.

Caballa: Querido amigo, por fin podré cumplir mi sueño.

Ángel: Cuál es tu sueño caballa mía?

Caballa: Quiero que me transportes viva y coleando a la tierra en este vivero desde donde te hablo.

Ángel: No tengo ningún problema en llevarte, pero una vez llegado a tierra, quieres que te meta en una pecera y te enseñe el mundo terrenal? Los humanos, los animales, la ciudad, el campo… Me tienes desconcertado, amiga!!!

Caballa: No quiero que me lo enseñes, pues si todos los humanos queréis vivir bajo el agua, me imagino lo jodidos que tenéis que estar en vuestro mundo para cambiarlo por el mío. Ya sabes lo que pienso de mi mundo, no quiero vivir en él, aquí son tantas las caballas, que destacar en algo y aportar algo a la historia de mi especie es imposible.

Ángel: No entiendo nada, caballa mía, pienso que estas aturdida por tu bajona. Quieres que hablemos? Quieres que te cuide de los depredadores? Quieres que te cuide en tierra? Quieres que te lleve a un estero? Así viviríamos juntos, entre la tierra y el mar, yo te vería cada día tras el servicio del restaurante, te presentaría a muchos pescados de esteros que conozco, allí estarías a salvo de depredadores, vivirías tranquila.

Caballa: Eres cocinero?

Ángel: Si, pensabas que te lo había dicho.

Caballa: Eso es lo que buscaba en tierra!!!

Ángel: Un cocinero?

Caballa: Si, quiero cambiar mi especie, quiero que me cocines, quiero morir, revolucionando la gastronomía del mar.

Ángel: Yo no puedo hacer eso, te he cogido aprecio, me transmites cercanía y paz.

Caballa: Quiero morir en un adobo gaditano!!!

Ángel: Quieres que te fría?

Caballa: Nooooooooooooooooo!!! Noooooooooooo!!!

Ángel: Porque me gritas?

Caballa: Perdóname, no era mi intención, quiero que entiendas que te propongo revolucionar.  Cuántas hermanas murieron camufladas bajo un  fuerte sabor a adobo!!! Fritas!!! Quiero morir!!! Quiero morir nadando en el adobo, quiero morir por la acidez del vinagre de Jerez!!! Quiero impregnar mis agallas en pimentón!!! Quiero entregarme  al milagro de la transmisión de los aromas a través de mis membranas (agallas).  Necesito morir, que me filetees, que me metas en sal (2 minutos).

Ángel: Me estás dando la receta de tu muerte?

Caballa: Pensaba que me querías ayudar.

Ángel: No sé, de verdad, lo estoy pasando mal, no debería haber venido.

Caballa: Si cumples mis instrucciones, será conocido tu plato en el mundo entero, serás famoso, crearás un precedente en la cocina del pescado.

Ángel: No me sirve si te pierdo, amiga mía, podría aprender tanto de ti.

Caballa: Cómo lo hacemos? Creo que me muero, mis heridas cada vez están más doloridas.

Ángel: No hay tiempo caballa, estás pálida. No creo que llegues a tierra, tendré que cocinarte en alta mar, quizás me falten especias para llegar a la fórmula mágica del adobo tradicional.

Caballa: Perfecto!!! Así será sutil, elegante, donde no prevalezcan las especies sobre mi sabor.

Tras la receta, conocéis el triste final, cada vez que miro al mar, apareces, pero siempre quedará tu receta, caballa de mi alma, defenderé tus sabores y tu textura, te quiero, y he cumplido tu mensaje por encima de mi voluntad.

Escribo desde mi Azotea…

17 mayo 2010

azotea

Me gustaría algún día que el mar fuese una fuente de inspiración étnica y una manera de hallar sentido a una existencia sobre la tierra… como lo pienso yo.

Pienso que hay muchas  cosas útiles y preciosas que aprender del trato con el mar. Cosas como la humildad, tenacidad, paciencia, colaboración y vigilancia contínua… pero lo más grande es la libertad.

Esto es una paranoia gorda, gorda, porque es así,  pues a bordo de un barco estamos presos como en ningún otro lugar… el espacio es mínimal… si pretendemos sobrevivir, no podemos hacer nada más que seguir navegando.

Pero al mismo tiempo, somos más libres que en ningún otro lugar sobre tierra firme.

Libre de soñar,  delante del horizonte sin límites, de volar en el pensamiento, sin destino preciso… a merced  de los vientos, a merced de mí sonda buscadora de cardúmenes.

Pero lo más curioso es que este tipo de convivencia me recuerda mucho a mi otra pasión (esta me da el pan de cada día)… ahora la vivo con otras sensaciones, desde otro punto de vista… pero sigo teniendo cosquillas, sigo sin poder dormir cuando me emociono… sigo llorando  a veces de subidón… a veces de bajona…

Ahora  me encanta mirar a los que empiezan, esos que están empezando a ser futuros cocineros, porque  si ellos supieran que cada dia de su vida,  de cocinero aprenderá algo y que al dejar la cocina no lo sabrá todo… renunciaría…

Si es fuerte, cuando empieze a desenvolverse bien, cuando para el la cocina no solo sea dar de comer, cuando empieze a ver como fermenta una masa y consiga descifrar  este enigma alimentario… le será imposible renunciar… estará obligado a entregarse, cada año más.

Al principio es casí un juego, luego la cocina y su mundo hacen de el un esclavo.

Por último, llega el día en que cree dominarlos… ser su amo.

Pero nadie posee la mar… se es poseido por ella.

PD. He perdido 1 kg  osease 1.000 gramos…

Luna a la Sal.

12 noviembre 2009

En La Mar… La Mar… y nada más que La Mar?

Luna

Mística, hechicera, irresistible, cautivadora, fascinante… te vacía (de la mierda) y termina por hacerte absolutamente extraño a todo salvo o a ella. Lo siento cuando entra por mis ojos, en olas cortas, me penetra y me llena. Yo soy su cosa… me da caricias mojadas, mi corazón de hombre se disuelve. Es algo obsesivo… tiránico y delicioso… Mi pensamiento parece haberse disuelto en ese rumor monótono… También debo de reconocer que preocupo a mi entorno… pero… eso me halaga… me hace sentir que soy querido, que se preocupan por mí… sé que últimamente estoy un poco ido, quizás distante de todos pero pienso que me sienta muy mal que se vaya la luz tan pronto… viviría con cielo azul durante años y que se fuese la luz… cuatro horas… que es lo que necesito para descansar.
No solamente se me van las horas cuando llego a casa… tras currar en Aponiente… en pensar en mares , algas , plancton , conchas y clientes… últimamente me estoy intentando empapar de todo lo que conlleva la luna… estoy en un momento …. muy lunático… pues las mareas y las corrientes dependen directamente de estos elementos… que me han dejado loco.

Esto es la ostia… no sé de tantas cosas que… fuuuu… me queda tanto por aprender!!!.
Y ahí va el parrafato de cosas lindas que para mí son sorprendentes… y su relación con la luna…

Entiéndase como marea al ascenso y descenso periódicos de todas las aguas oceánicas, incluyendo las del mar abierto, los golfos y las bahías, resultado de la atracción gravitatoria de la Luna y del Sol sobre el agua y la propia Tierra.
Isaac Newton mostró que la atracción gravitatoria depende de tres cosas:

1. Las masas de los dos cuerpos.
2. La distancia que los separa.
Él mostró que la fuerza es inversamente proporcional al cuadrado de la distancia. Eso significa que si consideramos la atracción gravitatoria de la Tierra sobre un satélite, la fuerza será sólo un cuarto si duplicamos la distancia al centro de la Tierra.

El Sol es mucho más masivo que la Luna pero, como está mucho más alejado, su atracción gravitatoria es menor que la mitad de la atracción de la Luna.
Las mareas que vemos en los Océanos son debidas a la atracción de la Luna y del Sol. La explicación más simple es que el agua en el lado de la Tierra más cercano a la Luna es atraída por la fuerza gravitatoria de la Luna más intensamente que el cuerpo de la Tierra, mientras que el agua del lado de la Tierra más alejado de la Luna es atraída menos intensamente que la Tierra. El efecto es hacer salientes en el agua en lados opuestos de la Tierra. El efecto de la atracción del Sol es similar, y las mareas que observamos son el efecto resultante de las dos atracciones.
Cuando la atracción del Sol se suma a la de la Luna las mareas son grandes y las llamamos Mareas Vivas, mientras que cuando las atracciones están a 90 grados las mareas son pequeñas y las llamamos Mareas Muertas. Las alturas de las mareas vivas están gobernadas por la distancia de la Luna a la Tierra, siendo más grandes en el Perigeo (cuando la Luna está más cerca de la Tierra) y más pequeñas en el Apogeo (cuando la Luna está más lejos).
Como la atracción del Sol está alineada con la de la Luna en Luna Nueva y Luna Llena, ésos son los días en que hay Mareas Vivas. La atracción del Sol es menos que la mitad de la de la Luna, así que la frecuencia de las mareas está determinada por el pasaje aparente de la Luna alrededor de la Tierra, lo que toma apenas un poco más de un día. Entonces, en la mayoría de los lugares de la Tierra tenemos dos mareas por día, con la hora de cada una retrasándose de un día al siguiente en poco menos que una hora. (El período verdadero, por supuesto, está determinado por la rotación de la Tierra y la órbita de la Luna).
La altura de la marea en cualquier lugar, está determinada por la forma de la línea de la costa y la plataforma continental cercana. La presencia de terrenos inclinados y bahías le da mucho más rango a las mareas que lo que se ve en altamar. Un fenómeno generalmente desapercibido es que el aire y las masas sólidas de la Tierra también se mueven hacia arriba y hacia abajo debido a las fuerzas de mareas. Aunque el movimiento es mucho menor en el terreno que en el mar, puede llegar a ser de un metro de desplazamiento vertical.
Sería razonable que el momento de marea alta sea cuando la Luna está en el meridiano. Pues esto no es así. La razón es que, por la rotación y fricción de la Tierra, las salientes de la marea se quedan un poco atrás. El efecto cerca de líneas costeras complejas como las de Gran Bretaña es muy difícil de calcular.
Mareas lunares
El Sol y la Luna ejercen una fuerza de atracción gravitacional sobre las masas de agua de la tierra, originando una oscilación rítmica de estas masas de agua debido a la orbitación de la tierra alrededor del sol y de la luna alrededor de la tierra. Existen pues mareas tanto causadas por el Sol como por la Luna.
La Luna, al estar mucho más cerca de la Tierra que el Sol, es la causa principal de las mareas. Cuando la Luna está justo encima de un punto dado de la superficie terrestre, ejerce una fuerza de atracción del agua, que, por lo tanto, se eleva sobre su nivel normal. El agua que cubre la porción de Tierra más lejana de la Luna también está sometida a atracción; se forma así otra elevación que proporciona el fundamento de una segunda onda. La cresta de onda situada bajo la Luna se llama marea directa, y la del lado diametralmente opuesto de la Tierra se llama marea opuesta. En ambas crestas, prevalece la condición conocida como de marea alta, mientras que a lo largo de la circunferencia formada por las zonas perpendiculares al eje de mareas directa y opuesta se producen fases de marea baja.
Las mareas alta y baja se alternan en un ciclo continuo. Las variaciones producidas de forma natural entre los niveles de marea alta y baja se denominan amplitud de la marea. En la mayoría de las costas del mundo se producen dos mareas altas y dos bajas cada día lunar, siendo la duración media de un día lunar 24 h, 50 min. y 28 s. Una de las mareas altas está provocada por la cresta de marea directa y la otra por la cresta de marea opuesta. En general, dos mareas altas o bajas sucesivas tienen casi la misma altura. Sin embargo, en algunos lugares fuera del océano Atlántico estas alturas varían de forma considerable; este fenómeno, conocido como desigualdad diurna, todavía no se comprende bien en la actualidad.
Mareas solares
Asimismo, el Sol provoca el ascenso de dos crestas de onda opuestas, pero como el Sol está lejos de la Tierra, su fuerza para crear mareas es un 46% menor que la Luna. El resultado de la suma de las fuerzas ejercidas por la Luna y el Sol es una onda compuesta por dos crestas, cuya posición depende de las posiciones relativas del Sol y de la Luna en un instante dado. Durante los periodos de Luna nueva y llena, cuando el Sol, la Luna y la Tierra están alineadas, las ondas solar y lunar coinciden. Resulta un estado conocido como mareas de primavera (spring tides); en ellas las mareas altas ascienden más y las mareas bajas descienden más de lo habitual. Cuando la Luna está en el primer o tercer cuadrante, el Sol forma un ángulo recto con respecto a la Tierra y las ondas quedan sometidas a fuerzas opuestas del Sol y de la Luna. Este estado es el de marea muerta: la marea alta es más baja y la baja más alta de lo normal. Las mareas de primavera y muerta se producen 60 h después de las fases correspondientes de la Luna; este periodo se llama edad de la marea o de la fase de desigualdad. El intervalo entre el instante en que la Luna cruza un meridiano en un punto y cuando la siguiente marea alta llega a ese punto se llama intervalo Luna-marea, o de marea alta. El intervalo de marea baja es el periodo entre el instante en que la Luna cruza un meridiano y cuando llega la siguiente marea baja. Los valores medios entre los intervalos Luna-marea durante los periodos de Luna nueva y llena se conocen como establecimiento de puerto. Los valores de los intervalos durante otros periodos del mes se denominan, a veces, establecimientos corregidos
Continuará…