Melancolía en textura

16 abril 2011

El mar me ha traído hasta los puertos a Ulises, al solitario Nemo, al loco capitán Achab. En sus aguas luchó el viejo Hemingway contra los escualos y navegaron, feroces y libres, el Corsario Negro y el Capitán Blood. Para Robinson Crusoe una tragedia, una promesa para Jason y sus argonautas, y un prodigio para Simbad.

El mar está repleto de literatura y parece él mismo una metáfora literaria. El mar, vientre fecundo del planeta. El mar, espejo de las ansias de vivir mi vida, a veces en calma, a veces en lucha con los elementos, a veces monótona a pesar de su hiperactividad contínua. El mar… icono de las ansias de libertad para el humano.

La mar, caprichosa manifestación del destino, a veces deja en sus playas troncos desgastados, restos de náufragos, de cadáveres que huían de la tierra.

Mar mío, déjame seguir hablando de ti, déjame seguir buscándote en tus adentros nuevos sabores que expresen tu grandeza,  déjame vivir y sentirte cocinándote, déjame acariciarte con el viento que genera el poniente…. Desde aquí , mi trocito de ti en tierra Aponiente.

Ángel León

Emociones Tróficas de un Marinero con Miedo…

14 marzo 2011

Me acuerdo más que nunca de ti.

Paso poco a verte mar mío, te echo de menos, estando tan cerca… pero te aseguro que cuando controle las olas de tierra, volveré a evadirme en ti; pero solo saber que estas a mi lado, me calma la ansiedad que me crea esta nueva temporada, no sé si son nervios, si es miedo, si es …

Me siento como si abriese por primera vez un restaurante, es la cruda verdad. Estoy emocionado, esta temporada es la que más horas me ha quitado, mentira, la que más horas me ha regalado, quizás por que sabia que había que pulir una historia que contar , una forma de vida que comer, una nueva forma de entender la mar, de expresar lo que siento, lo que llevo, lo que necesito soltar.

Mística, hechicera, irresistible, cautivadora, fascinante… te vacía  y termina por hacerte absolutamente extraño a todo salvo o a ella. Lo siento cuando entra por mis ojos, en olas cortas, me penetra y me llena…

En estos días de mares de levas internos, de reflexión Obsesivas, como explicar lo que queremos contar, como expresar esta forma de vida tan utópica en la que me encuentro. No se si estoy despierto o estoy soñando.

Un momento muy salino, pero muy solano, este en el navego, quizás llevaba mucho tiempo sin hurgar en mis fondos marinos internos.

Lo que si sé, es que este año quiero pasarlo bien, tengo todas las armas para seguir soñando con todo y sobretodo a ser feliz, muy feliz, pues ésto de la vida no sé cuanto dura y vivir cada día como si fuera el último.

El Alma de una Caballa en Adobo…

26 octubre 2010

caballa

Os habla una caballa. Cada día que pasaba me encontraba más fuera de todos y de todo, no encontraba mi sitio en este espacio, en este medio, en este inmenso mar.

¿Ser o no ser un pez? Esa es mi cuestión. Este es mi lamento, esta es mi pregunta existencial , nadie entiende mis planteamientos, pues sólo yo sé las razones por las que quiero ser un hombre, sólo yo sé las razones por las que renuncio a seguir navegando noche y día, mis aletas se niegan a seguir contracorriente, pues cuánto más millas recorro, más cerca estoy de la renuncia a enamorarme del mar, necesito comprobar que no estoy equivocado como todos dicen, necesito darme cuenta ahora, pues no quiero perder ni un solo segundo más en este dilema personal.

Pido perdón a Neptuno (aunque soy ateo) por el daño que mi testimonio puede hacer en estas testimonio que escribo sobre esta (lechuga de mar) que sacrifica su vida por mi mensaje, que más tarde dejaré sobre una playa humana para que algún hombre la recoja y cumpla mis plegarias .

Ahora soy yo quien os hablo, mi nombre es Ángel León, soy cocinero y me gusta pasear por la playa cuando me bloqueo, cuando necesito escapar de todo. Hoy me he encontrado una lechuga de mar con unos escritos, al principio creía que era una broma, pero me he dejado llevar, comprendo que se trata de algo fantástico que escribiera una caballa, una carta, y que además fuese yo el primero en leerla, pero me dejo llevar… No me parece bien tu petición final caballita, pero lo cumpliré!!! Te lo prometo caballa mía, nos reencontraremos donde solo tú y yo sabemos para cumplir tus deseos, para que por una vez seas libre.

Aquí va el escrito:

Os habla una caballa -No se crea usted todo lo que se cuenta sobre el mar, la mar, si, si, esa masa que ustedes no entienden, pero que, por otro lado, idealizan con fantasías exóticas, de libertad, de poeta, de eruditos, en la única mar en la que puedo creer un poco más seria de un viejo marinero que no se haya hecho rico con este medio, pues sus palabras no serían tan gratas y bucólicas, serían más reales.

Aquí no todo es Nemo, Tiburones, Flipper y La Sirenita, aquí no es todo como pensáis, aquí nada es como imagináis, ni Bob Esponja existe. Aquí todo es diferente, no puedo hablar y sólo hablaré de lo que conozco, de mi verdad, de mi día a día, y luego, sé tú una caballa, que yo seré un hombre!!!

Estoy  levantado continuamente, pues no duermo desde que nací y no porque no quiera si no porque no puedo, pues soy comida 24 horas al día, soy la carne preferida de muchas especie. Tengo tantos enemigos, que cerrar mis ojos salinos significaría mi muerte instantánea, pues no sabes lo triste que no es tener espacios para la evasión. Mi única ventaja ante esto es mi bandada, mis hermanos caballas, el que más en el centro se encuentre, más probabilidad de vivencia ante ataques de depredadores, en el mar y el aire, pues hasta soy carne de gaviotas, albatros y alcotanes, continuamente en tensión, asediado por todo, también por ti humano, barcos de arrastre, de cerco, deportivo .

Sé que pensaras que soy un trágico, pero esta es mi vida, mientras escribo esta carta, he tenido dos ataques fallidos de una corvina que no me deja en paz, escribo con ansiedad, pues también me acaba de decir un compañero que no coja un pececillo chico que me asedia, que además me atrae, es plateado y armonioso, pues hay un pescador asediando la zona. Dios!!! Se acercan delfines!!! Dios!!! Se vaaaaaaaan, uuuuuuuf!!! Se van. Tengo mi cuerpo con una cicatriz tremenda, aún está en tiempo de curetaje, fue un bonito del sur el que me atacó. Bonito será, para ustedes!!! Debería de existir un lugar en el mar, un cuarto, un espacio, no sé… que al entrar uno esté libre de ataques, libre de verdad por un momento.

 

Os sigue hablando una caballa – Imagínate, a ti humano, sin dormir nunca en tu vida ni cerrar los ojos significaría la muerte. Sentirte acosado, ansiedad, estrés, imagina la de antidepresivos y dinero en psiquiatra que te gastarías, no podrías relacionarte, no habría nunca un momento para ti, la hipoteca y el dinero no te salvaría de nada de lo que te cuento. Bueno se me agota el tiempo, me acechan, me marcho que lo importante es que alguien recoja esta carta.

 

Os habla Ángel León (el cocinero que recogió la carta de la playa, escrita por la caballa) En esta carta que os enseño, no os he contado el final, pero os narraré lo que me pidió. Era un martes tonto de otoño y me disponía a cumplir el mandato de la caballa, cogí el barco y marché  rumbo a donde la caballa me citó. Pasaron tres horas de navegación, escuchaba de camino a ColdPlay, el día era lluvioso, en el restaurante nadie entendía mi marcha (pues ese día venían críticos gastronómicos al restaurante) pero, a pesar de ello, tenía que cumplir mi cometido, por encima del “qué pensaran”.

Por fin, a lo lejos, la boya amarilla se divisaba, el encuentro se acercaba y, efectivamente,  en superficie nuestra amiga caballa chapoteaba para señalar su situación.

 

Caballa: Oh!!! Has venido!!! Antes que nada, sácame de aquí y méteme en tu vivero del barco.

Ángel: Aquí estoy, como pediste, te voy a coger para que podamos hablar, el levante aprieta y no me entero bien de tu voz.

Caballa: Querido amigo, por fin podré cumplir mi sueño.

Ángel: Cuál es tu sueño caballa mía?

Caballa: Quiero que me transportes viva y coleando a la tierra en este vivero desde donde te hablo.

Ángel: No tengo ningún problema en llevarte, pero una vez llegado a tierra, quieres que te meta en una pecera y te enseñe el mundo terrenal? Los humanos, los animales, la ciudad, el campo… Me tienes desconcertado, amiga!!!

Caballa: No quiero que me lo enseñes, pues si todos los humanos queréis vivir bajo el agua, me imagino lo jodidos que tenéis que estar en vuestro mundo para cambiarlo por el mío. Ya sabes lo que pienso de mi mundo, no quiero vivir en él, aquí son tantas las caballas, que destacar en algo y aportar algo a la historia de mi especie es imposible.

Ángel: No entiendo nada, caballa mía, pienso que estas aturdida por tu bajona. Quieres que hablemos? Quieres que te cuide de los depredadores? Quieres que te cuide en tierra? Quieres que te lleve a un estero? Así viviríamos juntos, entre la tierra y el mar, yo te vería cada día tras el servicio del restaurante, te presentaría a muchos pescados de esteros que conozco, allí estarías a salvo de depredadores, vivirías tranquila.

Caballa: Eres cocinero?

Ángel: Si, pensabas que te lo había dicho.

Caballa: Eso es lo que buscaba en tierra!!!

Ángel: Un cocinero?

Caballa: Si, quiero cambiar mi especie, quiero que me cocines, quiero morir, revolucionando la gastronomía del mar.

Ángel: Yo no puedo hacer eso, te he cogido aprecio, me transmites cercanía y paz.

Caballa: Quiero morir en un adobo gaditano!!!

Ángel: Quieres que te fría?

Caballa: Nooooooooooooooooo!!! Noooooooooooo!!!

Ángel: Porque me gritas?

Caballa: Perdóname, no era mi intención, quiero que entiendas que te propongo revolucionar.  Cuántas hermanas murieron camufladas bajo un  fuerte sabor a adobo!!! Fritas!!! Quiero morir!!! Quiero morir nadando en el adobo, quiero morir por la acidez del vinagre de Jerez!!! Quiero impregnar mis agallas en pimentón!!! Quiero entregarme  al milagro de la transmisión de los aromas a través de mis membranas (agallas).  Necesito morir, que me filetees, que me metas en sal (2 minutos).

Ángel: Me estás dando la receta de tu muerte?

Caballa: Pensaba que me querías ayudar.

Ángel: No sé, de verdad, lo estoy pasando mal, no debería haber venido.

Caballa: Si cumples mis instrucciones, será conocido tu plato en el mundo entero, serás famoso, crearás un precedente en la cocina del pescado.

Ángel: No me sirve si te pierdo, amiga mía, podría aprender tanto de ti.

Caballa: Cómo lo hacemos? Creo que me muero, mis heridas cada vez están más doloridas.

Ángel: No hay tiempo caballa, estás pálida. No creo que llegues a tierra, tendré que cocinarte en alta mar, quizás me falten especias para llegar a la fórmula mágica del adobo tradicional.

Caballa: Perfecto!!! Así será sutil, elegante, donde no prevalezcan las especies sobre mi sabor.

Tras la receta, conocéis el triste final, cada vez que miro al mar, apareces, pero siempre quedará tu receta, caballa de mi alma, defenderé tus sabores y tu textura, te quiero, y he cumplido tu mensaje por encima de mi voluntad.