Melancolía en textura
16 abril 2011
El mar me ha traído hasta los puertos a Ulises, al solitario Nemo, al loco capitán Achab. En sus aguas luchó el viejo Hemingway contra los escualos y navegaron, feroces y libres, el Corsario Negro y el Capitán Blood. Para Robinson Crusoe una tragedia, una promesa para Jason y sus argonautas, y un prodigio para Simbad.
El mar está repleto de literatura y parece él mismo una metáfora literaria. El mar, vientre fecundo del planeta. El mar, espejo de las ansias de vivir mi vida, a veces en calma, a veces en lucha con los elementos, a veces monótona a pesar de su hiperactividad contínua. El mar… icono de las ansias de libertad para el humano.
La mar, caprichosa manifestación del destino, a veces deja en sus playas troncos desgastados, restos de náufragos, de cadáveres que huían de la tierra.
Mar mío, déjame seguir hablando de ti, déjame seguir buscándote en tus adentros nuevos sabores que expresen tu grandeza, déjame vivir y sentirte cocinándote, déjame acariciarte con el viento que genera el poniente…. Desde aquí , mi trocito de ti en tierra Aponiente.
Ángel León

